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Informa Miguel Ángel Prieto en su blog «Un periodista en Villa»:

La justicia ha tenido que requerir el embargo de sus cuentas y hasta de su nómina como alcalde para obligar a José Jover a cumplir con la sentencia que le condenaba, por “intromisión ilegítima en la intimidad y en el honor personal y profesional” de quien escribe, a resarcirme con 9.000 euros (prácticamente 10.000 con los intereses acumulados). Además le da diez días para que publique la sentencia a su costa en Círculo de Opinión. 

La condena, firme desde septiembre de 2018, había sido, en un ejemplo más del talante ‘democrático’del personaje, desoída, hasta que al juzgado no le ha quedado otro remedio que proceder al embargo de sus bienes. Eso sí, una vez que su cuenta bancaria le había sido embargada y -según se ha filtrado desde el propio Ayuntamiento- enviado oficio para que le fuera embargada también su nómina, inmediatamente procedió a transferir la cantidad restante para evitar situación tan humillante.

Además, al juzgado le asegura que ha procedido a la publicación de la sentencia a su costa en la revista Círculo de Opinión, cosa que aun no ha sucedido. Es verdad que se lo ha pedido a su director Roberto Alonso (“le exhorto a que publique la sentencia en la revista de su digna dirección en el plazo de diez días”), pero el mencionado Alonso le contestaba de puño y letra que a 10 de abril el número estaba cerrado y que tendría que ser en la edición de mayo. Curiosamente no negocian el coste del espacio publicitario necesario para publicar la sentencia, que tendría que pagar José Jover, sino que simplemente le ‘exhorta’ a su publicación, mostrando una vez más la íntima relación entre ambas partes.

En cualquier caso, y si por fin se cumple la sentencia con su publicación en Círculo de Opinión, se pondrá fin a mi ‘enfrentamiento’ -como se ha querido vender- con el alcalde, cuando la realidad, como ha demostrado la justicia, es que lo único que ha habido ha sido una actitud claramente impropia de José Jover contra mi persona, intentando, como decía la sentencia, “imponer la mudez del periodista, siendo la libertad de información la médula de un sistema democrático, la condición indispensable de su existencia y de su propia dignidad”.

Para que venga ahora su ‘heredera’ con discurso similar. Pues ahí estaremos, que ya está bien de tener que soportar tanto caciquismo.

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