lunes, 2 agosto
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¡Pasen y vean! ¡El circo en el que crecen los enanos! Crónica resumen del último pleno municipal

El Pleno del 28 de junio se presentaba como uno de los más tranquilos de los últimos meses, porque en el orden del día no había temas especialmente conflictivos: creación de un parque infantil y movilidad en bicicleta, que fueron aprobados; y el de la lamentable situación de los centros de salud como el nuestro, con insuficiencia de médicos de atención primaria y personal sanitario que la derecha se encargó de tumbar sin esfuerzo. Y, especialmente tranquilo, porque el Equipo de Gobierno había decidido no traer al Pleno los Presupuestos.

Dimisión del Jefe de Gabinete

Pero ya en el primer punto que se trató estalló un trueno como preludio de lo que después sería una tremenda tormenta. El Jefe de Gabinete del Alcalde, que había visto rechazada en un Pleno anterior su voluntad de compatibilizar la dedicación a su empresa, a la vez que el ejercicio de sus funciones municipales, había recurrido la decisión y el Equipo de Gobierno promovía que se le aceptara. 

La oposición, al considerar que sus funciones como Jefe de Gabinete son de máxima exigencia y no permiten dicha compatibilidad, había anunciado su voto en contra. Máxime, cuando unos días antes, descubrieron, en una de las múltiples partidas del proyecto de Presupuestos, que el Equipo de Gobierno querían «colarles» un aumento de sueldo de 6.000€. Pero, sorprendentemente, el alcalde anunció que no se iba a tratar este punto porque el Jefe de Gabinete había presentado su dimisión. ¿Era solo por dinero? ¿Había alguna otra razón? Nadie dio ninguna explicación. 

Un atril para el alcalde

La calma chicha de los temas «intrascendentes» fue solo la antesala de los rayos y truenos en forma de insultos, descalificaciones, prepotencia y desprecio que desplegó el Sr. alcalde en base a algún hecho cierto y bastantes falso.

Viendo la escenografía que había preparado, abandonando su asiento en estrados y situándose tras un atril preparado al efecto, se auguraba algo más que tensión. 

El aperitivo fue la expulsión del concejal del PSOE, Ángel González Baos, por insistir en que había una persona en el salón que no debía estar. Fue contundente para que nada lo interrumpiera, porque se le veía «crecidito» y con ganas de pronunciar ya, de la manera más agresiva posible, el texto-munición al que se le presupone más de un autor/a.

Sin Presupuestos

Pero volvamos al lunes anterior, a la sesión conjunta de las comisiones informativas permanentes de Economía, Hacienda y Especial de Cuentas, y de Régimen Interior y Recursos Humanos, en la que quedó bastante claro que los presupuestos no saldrían adelante porque no habían sido pactados y no contaban con un mínimo de 11 votos. 

La oposición siempre tuvo la convicción de que el Equipo de Gobierno no tenía intención real de que los presupuestos fueran aprobados. Resultaba extraño que algo tan importante, tan complejo y tan trascendente lo hubieran incluido en el orden del día del Pleno Ordinario como un mero asunto más. Y, muy especialmente, porque su postura en las escasas reuniones que habían mantenido no fue realmente negociadora; nunca estuvo receptivo a las propuestas que le presentaban, más allá de alguna partida «cosmética». Percibieron que el PP estaba haciendo teatro. 

Era evidente que el PP no quería que Vox pudiera atribuirse el éxito como su «salvador», y sin Vox no era posible, porque Ciudadanos y PSOE nunca aprobarían unos presupuestos al PP que los había echado del gobierno mediante una moción de censura que se basaba, precisamente, en que no habían conseguido la aprobación de su Presupuesto. Solo contaban con el voto favorable de Joaquín Navarro y parecía que con la abstención de IU.

Fallida solicitud de comparecencia del alcalde

Así, el Equipo de Gobierno decidió (o quizá ya lo tenía decidido) no llevar el Presupuesto al Pleno para no hacer el ridículo con su fracaso. Pero la oposición ya estaba muy harta y, cuando el día 23 supo por un comunicado del alcalde que no se debatiría el presupuesto, decidieron que era necesario que se hablara no ya del presupuesto, cuya presentación es competencia del Equipo de Gobierno, sino de todo el paripé de su supuesta negociación. 

En este sentido, Más Madrid, PSOE, Vox, Ciudadanos y el concejal Cocho (a IU se le invitó a participar, pero declinó su participación) el día 24 presentaron un escrito en Registro, dejando constancia expresa de que, aunque estaban fuera de plazo, solicitaban la comparecencia en el Pleno del Alcalde para que les explicara todo lo referente a los Presupuestos y su negociación.

El día 25 de junio, en la Junta de Portavoces, el alcalde les dice a los firmantes que su petición no es viable por defecto de forma, pero que él va a comparecer, pero porque lo dice él, no porque se lo pidan ellos. Y les advierte que, tras su intervención de 10 minutos, les concederá un turno de palabra a cada grupo solo por 5 minutos y será muy riguroso con el tiempo.

La réplica al alcalde ¡dentro de seis meses!

Consecuentemente, cuando el alcalde, al final del Pleno, se parapetó tras el atril y comenzó su intervención de casi 40 minutos, aguantaron estoicamente todo lo que les cayó, sin abrir la boca, esperando a que terminara, para rebatirle las acusaciones e inexactitudes que iba esparciendo. Pero cuando acabó, les dijo que no les daba la palabra, porque ya tendrían oportunidad de debatir con él en otro momento; concretamente ¡¡¡el 13 de enero de 2022, a las cinco de la tarde!!! O sea, ¡¡dentro de seis meses y medio!!

¿Y qué dijo el alcalde en todo ese largo mitin? (si no está bien empleada esta palabra, habrá que consultar con nuestro flamante filólogo hispánico, Toni Cantó):

– Fundamentalmente, atacar de manera salvaje a Vox (su rival electoral). Iba y volvía con unas arremetidas de creciente ferocidad, que a veces no parecían demasiado creíbles por su falta de coherencia, pero que, en todo caso, tendrá que ser Vox quien asuma o rebata su contenido.

– Calificó de «acto inmoral» la petición de comparecencia del alcalde que formularon los cinco concejales. Por cierto, que al concejal Pedro Cocho lo ignora como si no existiera, salvo para llamarlo al orden en cuanto se mueve lo más mínimo. El alcalde dice que iba a dar sus explicaciones porque lo había decidido él, no por la petición de ellos, pero, el hecho objetivo es que antes de la presentación del escrito, el alcalde nunca había dicho nada.

– Repitió en numerosas ocasiones las palabras verdad y transparencia, atribuyéndoselas a él, claro. ¿No sonó un poco a «excusatio non petita, acusatio manifesta?» En cambio, a los de la oposición les adjudicó constantemente: mentiras, manipulación y falsedad.

– Contó su versión de la génesis de la moción de censura. Solo Vox y el PP conocen la verdad. Pero el hecho objetivo es que un grupo le cedió sus 5 votos al otro sin garantizarse ningún puesto en el gobierno y sin pactar fehacientemente sus compromisos programáticos. O sea, ningún pacto expreso escrito. ¿Podría hablarse de un encuentro entre un trilero y un pardillo? ¿O de un generoso y un aprovechado? Que cada cual crea a quien quiera.

– Enumeró las reuniones que mantuvieron con los grupos municipales para negociar el presupuesto. Claro que como los citaba uno por uno, parecían bastantes reuniones. Todos los grupos consultados dicen que no vieron voluntad negociadora real en el Equipo de Gobierno. Lo que viene a parecerse a lo manifestado por el alcalde: «Hay grupos que si no les das todo lo que piden obstruyen, porque no les importa nuestro municipio». Y añadió: «La culpa de que hoy no haya presupuestos es de los cuatro, porque en la comisión dictaminaron en contra. Ellos son los que los han retirado, no nosotros.»

El alcalde debería asumir sus propios actos y decisiones, porque solo él podía retirarlos del orden del día del Pleno. Nunca hay que abandonar la negociación en un asunto tan trascendental. Claro que, si fuera cierto que el Equipo de Gobierno le ha concedido a Vox el 80% de sus exigencias, no se entendería su cerrazón.

«Si a Villa le va bien, a María Ruiz y a Ernesto Serigós les va mal»

– Para el alcalde, los de Vox «son solo personas obsesionadas con el PP de Villaviciosa». Más claro: «Si a Villa le va bien, a María Ruiz y a Ernesto Serigós les va mal.» Pero para explicar las ocultas razones del odio de Vox hacia ellos se rebajó tanto que acudió a lo más rastrero: «¿Por qué no han querido colaborar con nosotros?, ¿porque no quisimos contratar a dedo a un familiar de un concejal de Vox?» Se estaba refiriendo a Mario Prisuelos. 

Desde Acua nos remitimos a lo que dijimos en su día. Ahora solo queremos dejar claro que su falta de conocimiento privó a nuestro pueblo de contar con la profesionalidad de alguien tan relevante en el mundo de la cultura como Mario. A Pozuelo esto le trae sin cuidado, pero a Villaviciosa sí le importa. Y a la cultura también.

– En un ataque de sinceridad, el alcalde reconoció que «la lista la hizo quien la hizo y me he tenido que adaptar a lo que hay». Y proclamó la Buena Nueva: reestructuración de funciones entre los concejales al producirse un alta y una baja (aquí se puede ver la composición del nuevo equipo de gobierno: https://acuavilla.es/el-alcalde-cambia-de-concejales/.)

Se incorpora como concejal de Economía y Hacienda, Contratación y Transporte a Joaquín Navarro, por tantos meses dejándose querer. Y esto a pesar de que Navarro formaba parte del Equipo de Gobierno al que el PP le presentó la Moción de Censura, y del que acababa de decir que «no había hecho nada». Curiosamente, era concejal de Hacienda y Economía, es decir, el supuesto responsable de no haber presentado los Presupuestos, que exactamente fue la causa principal de dicha censura. No parece coherente ni razonable, pero Joaquín Navarro tiene tablas más que suficientes.

Susana Tortajada, «despido por omisión»

Este alcalde, siguiendo los pasos de la anterior Secretaria General de su partido, María Dolores de Cospedal (ahora tan nombrada) cuando creó la figura del «finiquito en diferido», ha establecido el nuevo concepto jurídico de «despido por omisión». Cuando fue relatando las nuevas funciones de los concejales, se echó en falta las de la concejala Susana Tortajada y causó sorpresa. Lo peor es que también fue una sorpresa para ella porque la había cesado, según ella ¡sin decirle nada! 

Todo su mitin estuvo trufado de continuas alusiones a la intención de la oposición de «montar un circo». El Equipo de Gobierno sí es un circo. Lo malo es que hay demasiados trucos y las fieras (las de dentro y las de fuera) sí dan miedo; pero los payasos no hacen gracia. Y, salvo el desgobierno, no crece nada, excepto los enanos. 

1 Comentario

  1. Y a los trabajadores del ayuntamiento que mostraron en la plaza que el mayor sinvergüenza de la lista del PP ha llegado a Alcalde, según Acua que les den.

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