Por Ángel López
Tentado estoy de darle mi apoyo en las próximas elecciones. No porque me caiga simpático o no me caiga simpático usted. No porque su partido sea o no un modelo a imitar de la política local en España; o al menos de la parte oeste de la región madrileña. No porque Villaviciosa muestre que con usted al mando se hayan o no borrado esos comportamientos pueblerinos que desprecian el compás de un pueblo armónicamente sintonizado con el buen sonido del siglo en el que se encuentra o porque se haya o no desistido de la estridente fanfarria que surge cuando se echa mano del ajado libreto de un tribal recuerdo (dicho sea lo de pueblerino en su acepción
peyorativa, en aquella que recoge el aire enranciado del aliento popular y no el agradable y fresco aroma del aire puro o no contaminante de los pueblos debidamente ventilados). No, lo anterior me influye, pero no me tienta. Tentado estoy de darle mi apoyo porque tengo curiosidad en comprobar si como alcalde se viste por los pies. Si es un ALCALDE digno de elogio y no un alcaldillo del tres al cuarto. A día de hoy, habiendo más sospechas de lo segundo que de lo primero, estoy a la espera. Y en ciertas zonas del municipio, que yo sepa, también se está a la espera.
De todos modos, ¿voy a dejar de confiar en quien por escrito, y de palabra en el sagrado recinto del salón de Plenos, ha asegurado que se va a desplazar fuera del centro urbano lo que no debe ir en él, y con cierta urgencia, porque se tiene al alcance de la mano la instalación en Villaviciosa de un Centro de Datos que podría perderse si no se lleva acabo de manera pronta la creación de un recinto ferial en una zona (UZ7) situada fuera del casco urbano; es decir, un recinto ferial verdadero y no eso que desde hace décadas vienen soportando gran número de familias?
Sigamos, por tanto, con la palabra ALCALDE y dejemos lo de alcaldillo; de modo provisional, eso sí. No caigamos en la tentación de llamar charlatán, embaucador, engañabobos, vende humo, etc., a quien, como autoridad y persona pública, debe dar buen ejemplo. Seamos pacientes los vecinos de la zona centro a pesar de llevar décadas soportando la juerga de todo el pueblo. Seamos pacientes y tengamos esperanza a pesar de ver cómo el Ayuntamiento potencia, por extensión, la actividad que más acusticamente contamina y la que más peligro trae al barrio del Vaíllo y alrededores. Tengamos calma. Quizá esta vez sí. Quizá la máxima autoridad de Villaviciosa haya caído esta vez en manos de alguien que va en camino de ser sensato.
No parece, sin embargo, que el asunto del recinto, su sensata ubicación fuera de un centro urbano, se haga por respeto a los ciudadanos afectados, para proteger a las personas y a sus bienes, sean estos casas o coches, entre otros; o para que disfruten en igualdad de condiciones que otros vecinos de unas fiestas (sus fiestas) que también costean. NO. Parece que se hace para no perder cierta inversión. Así que a los indebidamente perjudicados por las fiestas les respalda una inversión importante. Esto aumenta las posibilidades en contra de que
les estén tomando el pelo. Pero mientras esto llega, vecinos de la zona centro de Villaviciosa, seamos vecinos de la Plaza de la Constitución y de sus alrededores, del Vaíllo y de sus alrededores, PACIENCIA; y a aguantar las próximas Ferias y Fiestas y aquello que nos echen
encima a lo largo del año. PACIENCIA, y a soportar y sufrir lo que ya llevamos soportando y sufriendo decenas de años.

