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Por Andrés Chamorro 

El pasado mes de mayo surgió una iniciativa en el portal change.org pidiendo firmas para que la bandera republicana sea cooficial en la España actual «en edificios, lugares de memoria, eventos y actos públicos relacionados con la memoria histórica y efemérides republicanas». Tal y como se recogía en el texto justificativo, esta petición surge del hecho vergonzoso de que algunos ayuntamientos e instituciones hayan sido condenados por izar la tricolor con fines conmemorativos, por ejemplo con ocasión de algún catorce de abril.

La cooficialidad de la bandera republicana evitaría las chocantes imágenes a las que hemos asistido en los últimos tiempos, de autoridades rindiendo homenaje a los republicanos españoles que sufrieron cautiverio y muerte en los campos nazis, portando la bandera bicolor y llevando ramos de flores con los mismos colores que en su día enarbolaban las tropas que les empujaron a verse en semejante infortunio. Porque no hay que olvidar que estos luchadores antifascistas se vieron presos por defender precisamente la legalidad republicana, representada por la bandera tricolor, frente a los agresores reaccionarios y traidores que adoptaron la bicolor para, con el apoyo de las potencias fascistas, derrocar al legítimo orden republicano e instaurar la infausta dictadura franquista.

Conviene además recordar que la bandera republicana no se puede equiparar a otras banderas y enseñas, por ejemplo la franquista, que sí contravendrían el orden constitucional, ya que el propio Tribunal Supremo dictaminó en su día que la bandera republicana es constitucional, en tanto que es la bandera que figura en la Constitución española de 1931, aunque no esté vigente. Esta característica de la tricolor haría que legalmente fuera mucho más fácil su futura cooficialidad.

De aprobarse, se daría un paso de gigante en la recuperación de la Memoria Histórica de este país y sería una magnífica forma de honrar la memoria de los millones de mujeres y hombres que encontraron bajo esos tres colores una promesa de futuro y un ideal colectivo por el que luchar para lograr una España democrática y de progreso donde la justicia social fuera una realidad.

 

En la imagen nuestro vecino Juan Carlos Fernández Goróstegui («Las raíces de España están en la República») ondea, orgulloso, la bandera republicana el pasado 14 de abril, aniversario de la Segunda República Española.

 

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