jueves, 9 febrero
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Carta abierta a Ernesto García Camarero

Por Luz Macías

Querido Ernesto… Algo menos de un mes hace que te has ido y Madrid te llora incesantemente. Anoche, a mares. Tu calle, Moratín, era un río de duelo por tu ausencia. 

Ya no verás pasar la vida desde el balcón florido que se asoma a ella.

“¿Cómo es posible?” Me pregunto yo ahora, apropiándome de tu constante interrogación, que ya no estés. Me revela la constancia de no poder llamarte para tomar un cafelito en la plazuela de La Platería.

«¿Te parece que pidamos una ración de bizcocho para compartir?»

¡Claro que sí!, pero te cogeré un poquito nada más, que estoy a dieta.

“¡Qué exagerada!»

Querido Ernesto… Te quiero contar que como anoche llovió de lo lindo, tuvo que suspenderse el espectáculo de luces en el Jardín Botánico (esa aberración de la que hemos hablado tantas veces y que te causaba enorme disgusto).

Creo que lo llaman “La Naturaleza Encendida”. Qué buen título para expresar, exactamente, lo que allí está ocurriendo: Los pájaros han huido abandonando los nidos, aterrados por el ruido y las luces que se encienden justo cuando ellos se van a dormir. Los incontables árboles que alberga de todas las especies del planeta necesitan a los pájaros y estos, a su vez, a los insectos que ahora camparán a sus anchas. Qué aberración consentida por las incultas y voraces autoridades y por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de quien depende. 

Tú, «Un Científico Humanista», como titulé tu biografía, te preguntaste una y otra vez «¿Cómo es posible?» Pues ya lo ves, porque ¿lo ves, verdad…? Con esos ojos tuyos en los que el paso del tiempo no pudo borrar al hombre de veinte años que se asomaba a ellos. 

Todo te interesaba. Todo te lo cuestionabas con esa privilegiada inteligencia y esa paciencia lúcida de maestro para transmitir las ideas que se cocían en tu cabeza. Aunque, ahora que lo pienso, a veces no eras tan paciente a la hora de defender con ardor guerrero tu verdad… Apasionado Ernesto… Para hablar de ti prefiero lo cotidiano. De tu paso por la tierra de la ciencia habla la inmensa obra de investigación que nos legas; tan inabarcable que, solo con el ánimo de que los lectores de este artículo (me niego a llamarlo necrológica) sepan que estoy hablando de un sabio contemporáneo importantísimo, aquí la resumo y reseño para tu mayor gloria…


Ernesto García Camarero desarrolló buena parte de su potencial académico en la Universidad Complutense de Madrid. Sería profesor en la Facultad de Matemáticas de la asignatura Teoría de Autómatas y director del Centro de Cálculo. Conseguiría, también, grandes logros fuera de ella.

Una beca March, con la que pasaría un año entre París y Londres. Contratado por la Universidad de Buenos Aires para formar y dirigir el equipo de programadores. Estaría dos años en Asunción, Paraguay, en una misión de UNESCO, como catedrático adscrito a esa misión, para organizar el departamento de matemáticas. Viajaría, en su calidad de especialista en cartografía portulánica (Escuela de Mallorca, principios del siglo XIV) por varios países para realizar tareas de investigación, por citar las bibliotecas más importantes: Biblioteca Nacional de París, Británica de Londres, Bodleian de la Universidad de Oxford, Marciana de Venecia, Vaticana, Laurenciana de Milán.

Matemático, pionero en la introducción de la informática y la robótica en España, bibliotecólogo, historiador de la ciencia, experto en ciencias sociopolíticas, en cartografía… 

Por todo ello, a su vez, experto en la aplicación de la informática al archivo digitalizado de bibliotecas, a las matemáticas, a la docencia, a la creatividad, a la inteligencia artificial, a la sociedad, al arte cibernético…


luz macias
Luz Macías

Querido Ernesto… Espero que tu alma idealista, poética, elegante, divertida, curiosa y, sobre todo, noble, haya sido bien recibida allá en las alturas. 

Besos de Luz…

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