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ANÁLISIS DE LA ELECCIONES GENERALES

Por Álvaro Díaz García

Villaviciosa demostró su carácter conservador aupando a los tres partidos de derecha como los más votados. A pesar de la debacle del PP, estos resultados le podrían venir bien a Pilar Martínez si el voto de sus descontentos se va a C’s y no a VOX, cuya candidata a la alcaldía, María Ruiz, estará en el Congreso.

Sin que fuese ninguna sorpresa, más allá de lo que estuviese pasando a nivel nacional, Villaviciosa de Odón fue uno de los 2.444 pueblos en los que el PP fue la formación más votada este 28 de abril. El porcentaje de municipios perdidos por Pablo Casado con respecto a 2016 (de los más de 8.000 que componen España, entonces se llevó 5.390) es similar al apoyo que se dejó este domingo en nuestra localidad. De los 8.307 votos de hace tres años (51,70%), la cifra se ha quedado en 4.266, lo que hace que no llegase ni al 25% de los votos y bajase un 48,65% con respecto a la última cita con las urnas.

¿Y dónde ha ido ese voto? También Villaviciosa vivió en sus carnes la fragmentación de la derecha, cuyo corte en este caso puede hacerse bastante limpio. Y es que los más de 4.000 votos que ha perdido el PP en tres años (4.041, para ser exactos), VOX ha sumado 3.351 más que en 2016 (entonces recibieron unos 93 testimoniales apoyos, menos que PACMA, por ejemplo) y C’S 920 más. Así, los 11.866 votos que han conseguido los tres partidos de derecha que aspiraban a gobernar España no difieren en exceso de los 11.636 que sumaron en diferentes proporciones en las anteriores generales. El aumento de participación (hemos subido 4 puntos porcentuales, desde los 79,25% hasta los 83,76%) y ligero de población pueden explicar esos 230 escasos votos de diferencia.

Y es verdad que no hubo sorpresa…pero no la hubo por poco. Un escaso margen de 110 votos (Ciudadanos ha obtenido 4.156) evitó el sorpasso naranja en Villaviciosa de Odón, que sí se dio en las vecinas Las Rozas o Boadilla, por ejemplo. El cinturón azul se mantiene a medias gracias a Majadahonza y Pozuelo y las victorias socialistas en Leganés, Fuenlabrada, Móstoles o Alcorcón hacen que el llamado cinturón rojo vuelva a lucir de ese color.

Y si la izquierda recuperó feudos cercanos y tradicionalmente proclives, es tan cierto que aquí avanzó en apoyos como que no fue capaz de meter en el podio ni a PSOE ni a Unidas Podemos, cuartos y quintos respectivamente ayer en nuestro municipio. El bloque progresista sumó 700 votos más que en 2016, quedándose en 4.880 (5.117 si incluimos a Pacma). Mientras que Podemos se deja 300 votos (1.763 villaodonenses lo apoyaron) y tres puntos porcentuales, la candidatura de Pedro Sánchez aglutinó un total de 3.117 votos y un 18,22% del electorado, aumentando más de un 50% con respecto a los anteriores comicios nacionales pero situándose, aún así, a más de 300 votos de VOX.

Con todo, el puzzle que conformó Villaviciosa se pareció poco al que dibujó España en su conjunto, así como en la Comunidad de Madrid, donde el PSOE ganó 32 años después y el PP fue tercero.

¿Y en las municipales, qué?

“Hemos ganado las elecciones Generales en Villaviciosa de Odón y en las municipales vamos a ganar por más. Gracias por vuestro apoyo y felicidades por la participación” escribía este domingo por la noche en sus redes sociales Pilar Martínez, candidata a la alcaldía por el PP. No le falta razón en las matemáticas, pero quizás se echó en falta algo de autocrítica. Aquí vamos a tratar de analizar si la predicción de Martínez es posible, partiendo de una base intuitiva y nada empírica, ya que nos faltan encuestas o el CIS de Tezanos (que ha funcionado mucho mejor de lo que nadie hubiera podido planear).

El primer axioma a plantear, junto y un poco contradictorio, es que unas elecciones municipales no tienen por qué representar lo que suceda en instancias mayores (ya sea comunidad, ya sea en España) pero sí que pueden tener cierta concordancia/influencia. En este caso, solo con un mes de diferencia, el efecto puede notarse dentro de una coyuntura villaodonense muy particular de por sí. Si veníamos de una situación genuina (VOX siendo importantes antes que en ningún lado, siete partidos en la corporación) las locales de 2019 amplían la apuesta. A ella van a confluir nueve formaciones –dos escindidas a última hora- y unas enemistades, a lo Juego de Tronos, que complican las alianzas o que pueden provocar curiosos pactos estratégicos.

Porque si a nivel nacional estaba (y está) claro que será necesario pactar de alguna manera, ya sea en la investidura o en el gobierno, en Villaviciosa no va a ser menos ¿Quiénes lo van a tener que hacer? Si nos atenemos a la tradición electoral de nuestro pueblo, evidentemente tendrá que ser entre los partidos de derecha.

PP: Liderada por Pilar Martínez, de la línea de Casado, acaba de salir absuelta de un proceso judicial y continúa investigada en otro, siendo una de las candidatas locales nombradas a última hora por ese primer juicio. Su figura genera filias y controversias entre los suyos, lo que le va a hacer recuperar votos que Jover perdió pero verá cómo otros siguen fugados en VOX (su ex presidenta de Nuevas Generaciones se ha pasado a sus listas), se van al nuevo partido de Joaquín Navarro (Agrupación de Vecinos de Villaviciosa) o se mantienen en C’s siguiendo la línea de las generales.

VOX: Segundo partido más votado en 2015. Sin Jover, continúan la línea dura contra Pilar Martínez, a quien no ven como regeneradora del PP. Su trabajo de estos cuatro años y el auge nacional de la marca podía haberles aupado a luchar contra el PP casi directamente, pero el frenazo en las municipales lo podría detener. María Ruiz, su candidata, será diputada en el Congreso de los Diputados como número 4 en las listas del partido por Madrid. Ambos cargos serían compatibles.

C’S: Las malas sensaciones durante esta legislatura y la llegada de un “paracaidista”, José Luis Pérez Viu, para salvar la situación hacían presagiar un resultado modesto para la formación naranja. Lo desconocemos todo de él a un mes de las urnas. Sin embargo, el resultado de las generales podría trastocarlo todo y ese vecino desconectado de la actualidad municipal que vota en clave de marca podría hacer que Ciudadanos fuera clave en la futura composición de Gobierno.

Agrupación de Vecinos por Villaviciosa: Partido escindido del PP que ha presentado su lista en los últimos minutos del encuentro. Encabezan la lista dos antiguos miembros del equipo de Gobierno, Joaquín Navarro y María Ángeles Méndez. Si han conseguido más de 500 firmas para presentarse, y contando que un concejal se logra con aproximadamente seiscientos votos, entra dentro de lo razonable pensar que puedan sumar un edil, robado directamente a la formación a la que pertenecían a principios de mes.

Contigo Somos Democracia: Otra escisión, en este caso de Ciudadanos. Plataforma que se presenta en nueve ayuntamientos madrileños acusando a la formación naranja de “dedazos” a la hora de elegir candidatos, es una incógnita total lo que puedan hacer. Su cabeza de lista, Miguel Sainz, encabezó Ciudadanos hace cuatro años, dejando una mala imagen sobre el trabajo realizado por dicho grupo político.

Si tenemos en cuenta lo sucedido en 2015, y pensando que la horquilla de votos conservadora es similar sean las elecciones que sean (falta un candidato verdaderamente carismático que pueda de verdad romper el bloque ideológico y moviese de forma significativa los resultados) los partidos desde el centro hacia la derecha se van a jugar entre 13-14 escaños. La mayoría absoluta son 11 así que… ¿cómo son las cuentas? PP y VOX parten como favoritos, siendo imposible que pacten por enemistades personales. Las generales, que indudablemente le han ido mal al Partido Popular, le pueden venir paradójicamente bien a su formación local. Un VOX menos potente, que es quien podría haberles superado en número de votos, no cuestionaría ahora su victoria, aunque sea parcial y con un número similar de concejales –probablemente menor- de los que tiene ahora (7). Si la fuga de votos a Ciudadanos de las generales se mantiene a nivel local, probablemente estaría en su mano la posibilidad de hacer alcalde a uno u otro, pareciendo más lógico que apoyase al PP por cercanía ideológica y por presunta lista más votada. Un tripartito a lo andaluz, que daría seguro, no se dibuja como un escenario realista en estos momentos de intrigas, conspiraciones y divisiones.

La izquierda, por su parte, no se queda atrás. Presenta a un PSOE descafeinado, a Podemos e IU por separado y una tercera lista, los ex Se Puede, bajo las siglas de Más Madrid. Aún en la mejor de sus sumas, y pese al resultado en las generales, no parece que puedan hacer otra cosa que quedarse en la oposición.

El escenario que se presenta, en todo caso, podría ser ingobernable por esa amplitud de listas a concurso. Si en 2015 fuimos objetivo de estudio demoscópico como pueblo pintoresco en lo que a política se refiere, 2019 tiene pinta de lo mismo. Incluso en versión ampliada. Cojamos las pipas (y las papeletas el 26) y disfrutemos del espectáculo.

 

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