Columna de política local
Por Ramón García Parra, concejal del partido local Villa Se Mueve de Villaviciosa de Odón
El arte de sentarse bien
Gobernar un municipio es una tarea ingrata. Que se lo digan, si no, a nuestro actual equipo de gobierno: solo ellos trabajan de sol a sol por el bien de los ciudadanos; nadie más parece preocuparse por su bienestar. La oposición, mientras tanto, no hace sino enredar y apartarles de sus nobles y altruistas propósitos.
Las decisiones que toman son difíciles, los recursos escasos y el escrutinio público, implacable. Por eso conviene entender que nuestros concejales busquen, dentro de lo posible, ciertas comodidades; que adecúen y personalicen sus alfombrados despachos; y que reserven barracones y sótanos para los miembros de la oposición, que para eso perdieron las elecciones.
Y, claro, si el lujo cabe en los despachos, ¿cómo no iba a reservarse también para los Reyes Magos? Con motivo de la Cabalgata de 2026, el Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón consideró oportuno alquilar tres sillones y una carpa de plástico. Una decisión, dicho sea todo, de lógica aplastante: los Reyes Magos no pueden sentarse en cualquier cosa, y en enero hace frío en Villaviciosa de Odón.
El alquiler de tan refinado equipamiento ascendió a 18.000 euros. Dieciocho mil. Por el alquiler de tres sillones y una jaima. Resolución 4788, con título «Alquiler de mobiliario árabe para recepción de los Reyes Magos» para que no se me acuse de tendencioso.
Cabe la posibilidad de que fueran sillones extraordinarios, tapizados en experiencia, quizá. O que la carpa contara con propiedades térmicas aún desconocidas para la ciencia. No lo sabemos, porque nadie tuvo que justificarlo demasiado.
Los contratos menores, esa figura pensada para agilizar compras pequeñas, tienen la virtud de no exigir la misma fiscalización que los grandes. Y en Villaviciosa se han convertido en una herramienta de uso extraordinariamente frecuente, gestionada directamente por los concejales, sin pasar previamente por el análisis ni por el criterio del Departamento de Contratación. Más cómodo así.
Este equipo de gobierno, a su llegada, hizo desaparecer el Departamento de Compras y lo «integró» en el de Contratación. Desaparece el Departamento de Compras y, con él, el control del gasto. Por Contratación no pasa ningún contrato menor. El resultado es una contabilidad que fluye con una libertad envidiable: sin filtros molestos, sin preguntas incómodas, sin nadie que levante la mano para preguntar si 18.000 euros es un precio razonable por tres sillones y una lona.
Se lo pregunté al señor alcalde en el Pleno. Si hubiera tenido que pagarlo de su bolsillo, estoy seguro de que jamás lo habría hecho. Pero es tan fácil hacerlo con el dinero de «nadie» Perdón: quise decir con el dinero de todos.
Aquí puedes ver el vídeo de la intervención de Ramón García Parra en el Pleno de marzo.


