sábado, 13 agosto
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Una Orquesta Sinfónica en el Coliseo de Villaviciosa

Por José Miguel López de Haro 

Viernes noche, 1 de julio. La gente huye y se va de puente o de vacaciones. Hay diez buenos planes posibles. Me quedo en casa. A las diez de la noche, gratis, voy a la inauguración del Festival de Verano de Villaviciosa de Odón programado por Mario Prisuelos, a 300 metros de mi casa, andando. 

Se anuncia la «Sinfonía Fantástica» de Berlioz. Con la ORCAM, Orquesta de la Comunidad de Madrid, ¡una orquesta sinfónica! A 300 metros de casa. ¿Puede haber un plan mejor? Por primera vez en el pueblo viene a tocar una orquesta grande, tan grande que trae seis contrabajistas, cuatro timbales y tambores grandes, tres campanas de iglesia (no tubulares como las de Oldfield), grandes, dos arpas… Por supuesto las obligadas secciones de cuerdas, madera, metales, vientos… 

Todos caben en el patio del Coliseo. ¿Cómo sonará aquello? Es un reto. El patio es semicircular y no hay techo. Según va anocheciendo se ven las estrellas. La orquesta sale, se sientan y cortésmente escuchan los tres obligados discursos de inauguración del festival. Cuando acaban, la orquesta se ha enfriado. Se anuncia a la directora, la polaca Marzena Diakun. La expectación es enorme. Quiero pasar inadvertido y no solicito la invitacion oficial. Quiero distanciarme de los que se han puesto de tiros largos para un evento social. Quiero oír a la orquesta, en un lugar inusual. Disfrutar de una obra que me se de memoria y he oído bastantes veces en concierto. 

concierto de inauguración

La acústica es buena, sin apenas reverberación ¡sorprendente! La orquesta suena apagada, la directora no se hace con ella hasta el tercer movimiento. Afortunadamente hay un parón de varios minutos, mientras una oboista se traslada hasta el frente del escenario en la primera planta. El público se inquieta, tose como si fuera invierno (hay mucho Covid oculto). Por fin se establece el dialogo, y… aquello comienza a tomar forma. Han tardado media hora en aclimatarse. La escena es brillante. Se supera en la melopea de la cuarta «Marcha al suplicio». 

El público aplaude porque no sabe que esta escena y la siguiente van unidas. La directora no da tregua y se lanza al «Dies irae». El efecto de las campanas de iglesia es recibido con muestras de admiración. El platillazo del acorde final permite al público aplaudir a rabiar en pleno éxtasis. Tras los obligados aplausos y la rutina de salir a agradecerlos, la directora comienza el bis. Repite el «Vals» del segundo movimiento. Ya sé que se ha tomado por costumbre, pero creo que esta vez ha sido más un acto de desagravio para quedarse a gusto. Ahora ha sonado maravillosamente. Por mí, hubiera deseado que empezaran de nuevo desde el principio, una vez ya calentitos. Todo un éxito.

2 COMENTARIOS

  1. Fue un concierto fantástico. Una suerte tremenda poder disfrutar de este pedazo de orquesta, con una pieza musical fantástica (como bien indicaba su nombre), y en un entorno tan estupendo para el verano, y por si fuera poco, con una audición que efectivamente supera las espectativas. Un verdadero regalo. Gracias Mario Prisuelos, gracias Enrique de Porres por tu apoyo con Asisa y gracias a todas las personas del ayuntamiento que han colaborado para que esto haya sido posible…. y a por los siguientes!! que nos quedan unos cuantos conciertos de los que disfrutar 😀

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