Por Miguel Moret
«Amarga navidad» – Pedro Almodóvar – Marzo 2026
Me desconcertó y dejó de interesarme la retorcida historia que plantea sobre la creación, la autoficción, los duelos, las migrañas y los hospitales.
Me pareció que Almodóvar quisiera ser recordado como un director de culto, ése del que nadie ve sus películas, pero todas ellas se estudian, como uno de sus personajes dice. No sé.
Es una película dificilísima de entender, fría, sin sonrisas, con mucha tragedia contada y con poca verdad. Tan refinado producto ofrece casas bellísimas pero vacías, como de alquiler de lujo por unos días, situaciones vergonzosas como la de poder elegir habitación en un hospital argumentando un capricho casi zodiacal, migrañas contadas y no vistas, amores sin besos y unos aires de profundidad oceánica cuando el agua apenas llega a las rodillas.
«Amarga navidad» o «Amargo carnaval» o «Nada» podría haberse titulado esta cinta vacía con una música maravillosa, una fotografía clara y nítida y una interpretación en la que Bárbara Lennie no consigue salvar su imposible papel como tampoco puede con él Leonardo Sbaraglia, que ni es el protagonista ni se le espera. A Carmen Machi le han dado el papel de Aída y su secuencia es de teleserie. A mi juicio, desaprovecha a Quim Gutiérrez, quien parece perdido esperando a que alguien le diga para qué ha venido, de la misma manera que la enigmática Milena Smit, de la cual sólo aprovecha su imagen, es una foto andante. El papel de Aitana Sánchez-Gijón parece el más consistente y lo puede defender magistralmente. También Patrick Criado logra hacer creíble su doble profesión y su amor.
En fin, excepto éstos dos últimos personajes, nadie tiene vida. Quizá el director se encuentre en un estado anímico crítico que no le permite ser más claro y ameno. Pero es una verdadera pena observar a un creador que no encuentra el rumbo y se empeña en seguir un viejo mapa que ya no refleja la realidad actual.
Amarga película. Y lo siento.

